miércoles, 23 de diciembre de 2009

LA DOMESTICACIÓN

Cuando alguien se casa comienza otra vida fuera del hogar paterno. Es una celebración y un momento hermoso, la pareja en su nuevo espacio y en su nuevo tiempo. Desayunan, comen, duermen juntos. Disponen a su gusto los muebles, los horarios, las reuniones con amigos. Irse de la casa de papá y mamá, con el condimento de la juventud y la posibilidad de emprender acompañado una vida distinta, tiene el sabor de una gran aventura.
Con el tiempo todo empieza a cambiar, lo que tuvo el sabor de una conquista empieza a transformarse en la creación de un tratado de convivencia civilizada. No tengo nada contra la buena convivencia, pero cuando las normas empiezan a tener el peso de lo obligatorio, se entra en un proceso de domesticación que inexorablemente atenta contra lo esencial del ser humano: el deseo de aventura. Y tal vez esto sea necesario, es decir, para crear una familia como para sostener los cimientos de toda institución, hay que adaptarse, someterse, encasillarse.
Antes sólo se consideraba el deseo de aventura y de conquista en el hombre. Y aún hoy se continúa considerando como algo más legítimo o más natural del género masculino. Aunque, por lo menos en occidente, se entiende que la mujer elije y toma rumbos diversos. Estos condicionados en ambos géneros, por su situación social, económica, ideológica, así como por el imaginario social.
Veamos, vivimos en un mundo lleno de riesgos, de crueldad, competitivo y anónimo. Es más saludable la salida exogámica: vivir en forma independiente de los padres o crear el propio hogar. Del primer modo se puede acceder a una gama amplia de aventuras manteniendo el cobijo de los padres. Que el joven viva solo y dependa de sí mismo requiere de un mayor grado de autonomía. Si se lucha junto a alguien se está más acompañado.
Pero yo quería llevarlos a otra cuestión que es no sólo la lucha por ganarse la vida y mantenerse por medios propios, todo lo que hace a la autonomía e independencia del ser humano; sino también a sus consecuencias: el precio de vivir de un modo institucionalizado. Familia, trabajo, normas sociales, formas de vida que van desde tener una mutual hasta festejar un nacimiento, van convirtiendo al hombre (ambos géneros) en un ser adaptado, instalado, acomodado. Ajustado al engranaje de un sistema perverso que ahoga impulsos, sueños, deseos de rebelión, formas de expresión, aspiraciones del ser.
Puede que la democracia sea la mejor forma de convivencia pese a sus defectos, puede que la familia sea la mejor estructura en la que puede una pareja consolidar vínculos y los hijos recibir afecto y desarrollar hábitos. Puede que los lugares de trabajo: empresas, instituciones estatales, sistemas de seguridad, sea la única forma posible y adecuada en la que el ser humano tenga cierta posibilidad de acceder a la civilización. No obstante tengo la certeza que todo esto provoca también un gran deterioro de las mejores condiciones del ser humano, socava cierta forma de vibrar del alma con la que sólo el ser humano podría acceder a cierta plenitud , a cierta alegría o felicidad exenta de convencionalismos, de dogmas, de viscosidad. Veda el acceso a la verdadera aventura de vivir.
De ahí que esa anarquía esté siempre viva en la utopía como una bandera en el corazón o un gran anhelo. De esa anarquía nace, tal vez, el sentido del arte y de las revoluciones y el amor más vivo, más auténtico a la humanidad.
ACERCA DE LA POESÍA

Se hace difícil hablar de poesía, sin relacionarlo con el arte en general y con la literatura en particular.
Establecer estas relaciones nos llevaría a desarrollar una exposición exhaustiva y detallada, erudita, por lo tanto daremos por sentado algunos conceptos, ya que consideramos que están sustentados por teorías aceptadas acerca de la creación literaria.
Diciéndolo de manera muy escueta Arte: es un concepto abarcativo que incluye desde la pintura hasta el cine, la música, el humor, la fotografía, el canto, la danza etc. La poesía como género literario, está dentro de las artes temporales, como la música. La pintura y la escultura son artes espaciales. El cine es tanto un arte espacial como temporal.

Es muy difícil hacer abstracción del concepto de poesía, ya que se puede hacer la siguiente valoración, me gusta el cine que tiene poesía o decir por ejemplo, esa escultura es poética. Es decir que los elementos poéticos trascienden el género literario. Ahora ¿Cuáles son esos elementos poéticos? ¿Qué desarrollo del pensamiento nos permite captarlos, intuirlos?
Posiblemente se relacionen con aquello que nos lleve a cierto grado de elevación espiritual , al reconocimiento de algo inefable que nos permite captar que ese cuadro es algo más que el bosque que está plasmado o que el arroyo que cae como en torrente en la tela, por dar un ejemplo. O que aquella naturaleza muerta es algo más que ciertos elementos ubicados y distribuidos de determinada manera.
La poesía como género literario cuyo elemento es el lenguaje, es la posibilidad de construir un discurso en el que las palabras enhebradas en versos o en prosa, la musicalidad de la mismas, el ritmo inherente a determinada construcción del discurso, nos conecten con algo más de lo allí expresado, nos acerquen a ese imponderable, a ese prodigio que nos permite tener la intuición de un universo que aunque construido con elementos cotidianos nos aproxima o aspira a la belleza y a la verdad.

Es cierto que la poesía está vinculada a un misterio, ese misterio se relaciona para mí, con la imposibilidad del ser humano de sentirse pleno, absolutamente completo y acabado en su ser Aun en los momentos felices, se tiene conciencia de lo efímero, de la eterna fugacidad de todo lo humano Dijo el poeta RILKE, si la vida alcanzara, el arte no existiría.
Sabemos que vivimos en un mundo, y para sobrevivir debemos adaptarnos a él, esto no significa convertirnos en engranajes que se ajustan o ceden ante determinadas exigencias o conveniencias. La adaptación implica actividad, intercambio. Cada ser humano contribuye con su tarea a la creación, una de las tantas maneras que tiene el ser humano de acercarse al mundo es el arte, la poesía.
Dice el poeta argentino Raúl Gustavo AGUIRRE: LA MAGIA DE LA EXISTENCIA ES ENORME. LA TAREA DEL LENGUAJE ES REVELARLA, NO SUSTITUIRLA.

Otro poema de RG AGUIRRE habla por sí mismo con respecto a la poesía.

QUIZÁ LA POESÍA

Quizá la poesía sea
-cuando ya todo
lo que era poesía
se malogró en el tráfico-,
Quizá pudiera ser
este andar silencioso
en medio de la noche,
ese derrumbamiento
del que sólo quedó
algo invencible y nulo.
Quizás, entonces, sea
este no a lo de siempre,
este lápiz mordido
esta intranquilidad,
este temblar por nada.

En la actualidad es muy polémico hablar de géneros literarios, no por confusión, sino porque el desarrollo de las nuevas estéticas hace prácticamente imposible una clasificación o un etiquetamiento dentro de parámetros rígidos. Dentro de los géneros literarios se incluye: poesía, cuento, novela, ensayo. Pero actualmente la separación no es necesariamente tan rígida, hay complementariedad, intercalación, inclusión de uno en otro. Es decir que cada obra crea su propio universo literario, sus propias leyes, no en forma arbitraria, sino dentro de un contexto de significación. Un ejemplo de lo que digo es el Martín Fierro que si bien está escrita en versos, tiene el desarrollo temático de una novela, se narra una historia y hay creación de personajes, ambiente y acción.
¿Por qué escribimos poesía? La respuesta daría lugar a una larga reflexión filosófica, pero esencialmente el ser humano escribe porque conversa consigo mismo, se habla, trata de entenderse, de entrar en su ser, en su intimidad. Esto nos pasa a todos, ese hablar con nosotros mismos, ese preguntarnos perpetuamente a cerca de los temas esenciales del hombre: el amor, la muerte, el tiempo, la patria, la miseria, el otoño, la locura, puede perdernos y encontrarnos en el camino de la poesía. Para transitar este camino es necesario sentirse libre, en la medida en que la libertad es la primera condición de la creación. Libre y despojado, porque la poesía no tiene que ver con el TENER, Algunos transcurren casi toda su vida orientados a tener bienes materiales, títulos, fama, premios, saber. Y de hecho, sobrevivir en este mundo nos exige este tipo de conductas en alguna medida, pero la poesía no tiene que ver con el tener, sino con el ser, con la existencia auténtica, con un rango de realidad que nos permite vislumbrar lo esencial del hombre. ¿Y qué es lo esencial? Lo esencial es preguntarse, dudar, interrogarse. Lo esencial está ligado con la inocencia y el asombro del hombre ante sí mismo y ante el mundo. Por eso la poesía no es un discurso político, ni una noticia periodística, se entreabre como una puerta al hondo misterio , a un interrogante, construye un puente hacia el otro, pero no desde un saber irrebatible, comprobable, verificable, sino desde una subjetividad ávida de emoción, comunicación y espiritualidad.

Dice un poema de DYLAN THOMAS

EN MI OFICIO O ARTE SOMBRÍO

En mi oficio o arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en su lecho
con todas sus penas en los brazos,
junto a una luz que canta yo trabajo,
no por pan o ambición o vanidad,
o el trueque de encantos
en escenarios de marfil
sino por la sencilla paga
de sus más secretos corazones.
No para el hombre soberbio que se aparta
de la luna enfurecida
escribo en estas páginas de espuma
llevadas por el viento
ni para los muertos encumbrados
con sus salmos y ruiseñores
sino para los amantes, sus brazos que
envuelven
la pena de los siglos,
los que no pagan ningún elogio o salario
ni les importa mi arte u oficio


Es también necesario hablar de la relación que existe entre poesía y silencio, basándome en la postura expresada por S KOVADLOFF en su Libro “El silencio primordial”, comparto con el autor que el silencio es una manifestación más de lo real, la poesía revela, si es verdadera algo de ese silencio que tiene que ver con la epifanía, con la manifestación de lo inefafle, de lo inexpresable, no es un silencio de oclusión, de obturación, no es un silencio que enmascara o tapa, sino que permite a partir de su presencia el fluir del poema como un imponderable de la inspiración.

Los poemas de Alejandra Pizarnik nos ponen en contacto con ese punto de partida primordial.

Amantes

una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío


El que escribe es además lector siempre, hay una estrecha relación entre escribir y leer, creo que van unidas, no todo lector escribe, pero a veces es una cuestión circunstancial , y en esto, puede ser importante el acercamiento a un taller literario. Nuestra experiencia como talleristas y coordinadoras , nos permiten afirmar que así es. Por eso nos gustaría a partir de ciertos elementos que estimulen la sensibilidad, la conexión con nuestro ser primordial, podamos acercarnos a la creación poética y literaria.